Desconocemos aún el complejo funcionamiento de nuestra mente y sabemos poco de su manifestación tridimensional que es el cerebro. Pero podemos acceder a su comprensión desde las formas de manifestación que tiene, ya sean ideas, obsesiones, pensamientos o desequilibrios psicoemocionales.
Pero para poder entender la influencia de la mente en los estados de equilibrio o de desequilibrio sobre el cuerpo es necesario conocer la estructura bioenergética del ser, para así poder determinar donde se ha producido un «cortocircuito», el desequilibrio, su origen y la forma más óptima de colaborar en la restauración del equilibrio.
En este punto es donde entra la acción reguladora y armónica de las Esencias Florales que colaboran en la reestructuración del cuerpo matriz o del campo electromagnético. Espacio este donde se manifiestan en forma de grietas y huecos las emociones que bloquean, inhiben y rompen el equilibrio del Ser y de su reflejo en esta dimensión como albergue de la somatización: el cuerpo físico.
Por tanto, podemos decir que equilibrando la matriz del campo electromagnético con las diferentes acciones específicas de las Esencias Florales podemos equilibrar tanto el cuerpo físico en lo referente a los aspectos de la psicosomática (relación shock -> conflicto -> órgano) o de los desequilibrios psicoemocionales (relación emoción negativa -> conflicto -> órgano), así como sus relaciones con los Biocircuitos (5 elementos o movimientos de la Medicina Tradicional China) y las alteraciones que sufren los diferentes conductos bioenergéticos (chakras, nadis, vasos, meridianos...).
Las esencias florales fueron redescubiertas por Edward Bach (1.886-1.936), médico, inmunólogo y homeópata galés, que pensaba «nuestros temores, aprensiones, ansiedades y demás afecciones emocionales, son los que abren la puerta a la invasión de la enfermedad...».
Esta terapia es inocua, simple y efectiva si se sabe utilizar correctamente y no de forma sintomática, ya que los síntomas son la manifestación de una emoción reprimida o de un conflicto sin resolver.
Tradiciones tan antiguas como la Celta, Hindi, Taoísta o Inca ya las usaban con anterioridad, siendo Paracelso de los que plasmaron su orientación terapéutica. Posteriormente Rudolp Steiner (padre de la Medicina Antroposófica) las referencia como una energía sutil y terapéutica.
La terapia con Esencias Florales está reconocida por la Organización Mundial de la Salud desde 1.976, remarcando el valor preventivo y terapéutico de éstas Esencias.
Lo importante es determinar desde la observación, el proceso y evolución de la «enfermedad» que no es solo la suma de los síntomas que manifiesta la persona a nivel físico, llegando a ser más importante como se relaciona el paciente consigo mismo, con su entorno familiar, laboral, social... ya que no podemos asociar exclusivamente síntomas y enfermedad, al no existir enfermedades sino enfermos.
Nos deberíamos preguntar siempre: ¿cómo vive interiormente la vida ésta persona? ¿Qué conflictos tiene? ¿Cómo se relaciona en la actualidad? ¿Qué relaciones traumáticas ha padecido? Nuestro presente es la consecuencia de nuestro pasado. No hay futuro mientras exista un pasado sin resolver.
Su correcto uso es una herramienta importante del trabajo en consulta. Si ya eres profesional incrementará tus posibilidades de ayudar a que el paciente encuentre la salud, al complementarse con otras técnicas naturales y médicas: naturópatas, fisioterapéutas, D.U.E., médicos... A nivel transpersonal es muy útil para trabajar desde el aspecto psíquico (psiquiatras, psicólogos...). Su uso es sencillo y carente de toxicidad.